EL DEBER SER DE LA GRAN JUNTA MÉDICA

La Gran Junta Médica, constituida por las organizaciones gremiales, académicas y científicas médicas que representan al cuerpo Médico Nacional, centra sus objetivos en la búsqueda de políticas y estrategias que garanticen una mejor salud individual y colectiva para toda la población residente en el país con el mayor grado posible de equidad y de disminución de las desigualdades existentes, incluyendo la responsabilidad social de todos para su logro.

 

Por iniciativa de la Gran Junta Médica, y gracias a la decisión del Presidente de la República, del Congreso de Colombia y especialmente de la Corte Constitucional se puede ofrecer al país la Ley 1751 del 2015, Estatutaria de la Salud, que establece el DERECHO FUNDAMENTAL A LA SALUD y GOCE EFECTIVO, el cual lo podremos realizar de forma equitativa, reduciendo las desigualdades, con el ejercicio autónomo de nuestra profesión, regulada internamente, y orientada exclusivamente hacia los intereses propios de la salud de los colombianos y de nuestros de pacientes, sin que puedan primar o existir, en nuestro ejercicio, otro tipo de intereses.

El conflicto armado ha contribuido de manera dañina y definitiva a la presencia y agravamiento de muchos de los determinantes sociales que vienen afectando nocivamente la salud, tanto en lo colectivo como en lo individual. Los factores vinculados a la guerra, han devastado al país con más de 250.000 muertes e incalculables discapacidades, y más de ocho millones trescientos mil personas entre víctimas y victimarios, además del deterioro severo del medio ambiente, y la degradación de los valores éticos de nuestra sociedad.

El conflicto con la participación de muchos actores, algunos ya desaparecidos M-19, EPL, Autodefensas, Paramilitares, Bacrim, y otros más, han perpetuado la asignación presupuestal del Estado y de otros actores, prioritariamente hacia la guerra en detrimento de los beneficios sociales como la salud, la educación, la vivienda, acueductos, alcantarillados, carreteras, creación de empleo y otros servicios más, que hubieran logrado y garantizado un mejor desarrollo y calidad de vida. El conflicto armado ha herido la misión médica como instrumento neutral de acceso a la salud en regiones aisladas, que adolecen de la presencia estatal.

El plebiscito que dará la aprobación o no, a los acuerdos concertados en la Habana, será el inicio del postconflicto y de la paz, constituye una realidad que impactará positiva o negativamente entre otros a la salud y al bienestar de la población, por cuanto los factores vinculados a la guerra podrían persistir, o no.

Ante todo esto, consideramos que la cesación del conflicto es el primer paso, para iniciar todo un proceso de transformación con la participación de todos los actores de nuestra sociedad, para construir una paz duradera, que garantice a todas las generaciones futuras una vida y un futuro mejor, que no siendo la paz misma, sí active todos los procesos para que esta se consolide; en tanto, la guerra como la historia nos lo demuestra, destruye el tejido social y genera situaciones demenciales, daños a las personas, a la sociedad e incrementa los indicadores negativos y patológicos de las comunidades afectadas.

Somos conscientes de los sacrificios que muchos integrantes de la sociedad civil deben hacer, para aceptar los acuerdos de la Habana y por la cesación del conflicto armado, pero, pensamos que se justifica plenamente frente a los inmensos beneficios humanos, humanitarios y sociales que llevan implícitos, reconociendo la terrible devastación que ha producido la guerra en el país durante más de medio siglo.

No podemos justificar la continuación del conflicto soportados en consideraciones políticas, ideológicas y personales, pues deben primar los intereses fundamentales de la sociedad.

Acogemos con respeto, sin embargo, las opiniones contrarias y los invitamos a ser parte de la solución pacífica que detenga un conflicto que ha hecho mucho daño a nuestro país.

Finalmente, para lograr esto, las partes firmantes deberán cumplir fielmente los acuerdos y la sociedad civil, nacional e internacional, con su veeduría permanente, serán los garantes de esta nueva realidad.

La paz debe ser de todos y para todos los colombianos y los residentes en el país.


Nelson Contreras C
Asesor de la GRAN JUNTA MEDICA NACIONAL

 

Categoría: Comunicados

ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE MEDICINA CRÍTICA Y CUIDADO INTENSIVO